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Suman 16.500 lugares para estacionar, pero siguen los problemas

Publicado por en la categoria Ultimas noticias el dia 3 abril, 2019


Valeria Musse

LA NACIÓN 3/04/2019

Por el recorte de la línea amarilla en las ochavas, se amplió la disponibilidad; a fines de mes, habrá 5500 más; no ceden las quejas por la falta de espacio ni las infracciones

La ciudad sumó 16.500 nuevos lugares para estacionar en la vía pública este año, desde que empezó a implementarse el cambio en la demarcación de las ochavas. Los espacios están distribuidos en gran parte de los barrios, aunque aún resta rediseñar un cuarto de las esquinas para cuando finalice abril, de acuerdo con lo planificado por el gobierno porteño. Así y todo, estacionar en la calle sigue siendo una difícil tarea diaria y aun en las zonas beneficiadas por el plan oficial se ven rodados detenidos donde la línea amarilla lo prohíbe.

«Vi que estaban repintando las ochavas. No sabía que era para liberar más espacio para estacionar. Igual, solo entra un auto, ¿no?», reflexiona Roberto, que vive en Mataderos, uno de los barrios en los que se reformaron las esquinas. A unas cuadras de donde él camina, sobre Ercilla al 7600, hay un vehículo detenido donde solía haber línea amarilla. En algunos casos, el cambio se detecta con facilidad ya que se ven rastros de la anterior demarcación. No sucede en todas las ochavas: todavía hay que prestar más atención a la extensión de la pintura.

Con el fin de mejorar el uso de los espacios para el estacionamiento en la vía pública y ordenar la normativa vial para promover la seguridad, la Secretaría de Transporte porteña lanzó en enero un plan para crear alrededor de 22.000 lugares en las calles para fines de este mes y alcanzar 356.654 plazas disponibles. Se aplica un criterio único para todas las 48.000 ochavas de las 12.000 manzanas porteñas: los cordones de los cruces semaforizados serán amarillos hasta un máximo de 7,5 metros y los de esquinas sin semáforos, de hasta 10 metros. A la fecha, se generaron 16.500 nuevos lugares, lo que eleva en un 5% los 334.654 que había antes del proyecto.

«Ya implementamos el 75% de las nuevas ochavas previstas. Optimizamos el espacio disponible de estacionamiento y las normas son más claras para conductores y peatones», dijo Juan José Méndez, secretario de Transporte local. Según datos oficiales, los cambios en las demarcaciones alcanzan a 38 de 48 barrios: Agronomía, Barracas, Belgrano, Chacarita, Coghlan, Colegiales, Constitución, Flores, La Boca, Paternal, Liniers, Mataderos, Monte Castro, Pompeya, Núñez, Palermo, Parque Avellaneda, Parque Chacabuco, Parque Chas, Parque Patricios, Recoleta, Retiro, Saavedra, Vélez Sarsfield, Versalles, Villa Crespo, Villa del Parque, Villa Devoto, Villa General Mitre, Villa Lugano, Villa Luro, Villa Ortúzar, Villa Pueyrredón, Villa Real, Villa Riachuelo, Villa Santa Rita, Villa Soldati y Villa Urquiza.

Experiencias

«¿Un lugar para estacionar?», responde Roberto Anselmino ante la consulta de LA NACION. El gesto en la cara de este vecino de Núñez lo dice todo. «¡Nooooooooo! Está todo más ocupado que nunca. Si encontrás un espacio por acá es una casualidad», agrega, mientras recorre con su mirada la calle Ciudad de la Paz al 3100. No hay lugar a disposición. Incluso las dos esquinas pintadas de amarillo en el cruce de esa arteria con Tamborini tienen rodados detenidos de manera indebida.

La gente que habita en los alrededores coincide en que muchas personas llegan con su vehículo desde otras zonas, lo dejan estacionado en el barrio y desde allí se toman el subte para llegar al centro. Rocío Gómez, que no se percató de los cambios en las ochavas de Núñez, se pregunta por qué no se construye una playa de estacionamiento público para cubrir esos transbordos. Cuenta que suele estar «varios minutos» para conseguir un lugar hasta que deja su automóvil a unas ocho cuadras de su domicilio. Núñez es uno de los barrios porteños que más quejas reúnen por la problemática del estacionamiento, admiten desde la Ciudad. Los otros: Palermo, Belgrano, Villa Urquiza, Caballito, Villa Devoto, Flores, Saavedra, Liniers, Almagro y Recoleta.

La misma esquina, después de la intervención Crédito: Daniel Jayo

A diario, 1.600.000 autos circulan por las calles porteñas. Los datos oficiales agregan que, entre espacios privados y públicos, hay poco más de 1.000.000 de plazas para estacionar vehículos en la Capital. Los números están en rojo. El contexto económico no ayuda: muchos vecinos optaron por empezar a dejar su rodado en la calle para ahorrar. Y a eso se le suma el cierre de garajes, muchos de ellos por problemas de rentabilidad. Solo en el último año bajaron sus persianas 200 playas, alerta Eduardo Sánchez, presidente de la Cámara de Garajes Estacionamientos y Actividades Afines (Cagesra). Eso significa unos 18.000 espacios menos para estacionar.

Oscar tiene una hermana que vive en Godoy Cruz y El Salvador, Palermo, y está cansado de la odisea que significa dejar su automóvil en la zona: «Cada vez que voy a visitarla, estoy entre 7 y 10 minutos dando vueltas hasta que encuentro un lugar para estacionar en la calle. A veces me pongo tan nervioso que termino dejando el auto en cualquier lado y a muchas cuadras», dice.

En Belgrano, el tema del estacionamiento es un reclamo de viva voz de los vecinos. Será por eso que los más movilizados solicitan a las autoridades porteñas que debajo del viaducto del ferrocarril Mitre que se está construyendo se genere algún espacio público para estacionar rodados. «La saturación vehicular hace que, actualmente, encontrar un lugar para dejar el auto en las aéreas comerciales de Belgrano R., por ejemplo, sea una quimera», indica Sergio Mur. El problema lo sufren tanto los visitantes como quienes residen en los alrededores.

Solo hasta comienzos de marzo y en controles realizados únicamente en los alrededores de estadios de fútbol durante partidos, los agentes de tránsito detectaron 8250 infracciones por vehículos mal estacionados, según informó la Secretaría de Transporte. Y la tendencia no parece mejorar. Durante 2018, el estacionamiento en lugares prohibidos fue la infracción más común con 1.351.561 actas labradas, el 32% de todas las multas registradas. La explicación no se acota a la escasez de lugares disponibles: también hay quienes no respetan las normas.

En los colegios

«Es un infierno», sintetiza María Cobelo al describir lo que ocurre, a diario, en Belgrano R. Ella vive a la vuelta de un colegio que funciona en Carbajal al 3200. La mujer tiene una cochera propia, pero si tiene que salir con su vehículo por la mañana no puede hacerlo con comodidad hasta las 9. Antes de ese horario es altamente probable que haya un vehículo, sin ocupantes, detenido justo en la puerta de su garaje. O, tal vez, una eterna fila de automóviles en doble fila dé la vuelta por su cuadra y «el caos de tránsito» se vuelva «insoportable». La escena es la misma alrededor de las 16, cuando los alumnos se retiran del establecimiento.

En 100 manzanas del barrio hay distribuidas 23 instituciones educativas. Solo el sistema «Sube y Baja», que se implementa en algunas escuelas, permite ordenar un poco el tránsito en zonas así de congestionadas. Si el plan no se aplica, la escena es la misma de siempre: largas filas de autos, algunos sin ocupantes porque bajan con los chicos hasta la puerta del colegio, con las balizas encendidas y haciendo uso de gran parte de la acera; y vehículos sobre ochavas, salidas de garajes y rampas para discapacitados. «Siempre es así», relata una vecina, indiferente, mientras pasea su perro por Freire al 1600. «Es que tampoco tienen dónde estacionar los papás que traen a los chicos», sintetiza la mujer, que no quiere justificar la ilegalidad, pero dice entender «un poco» a esos conductores.